Thursday, November 22, 2018

Las coordenadas del cuerpo - mente - lenguaje y el movimiento (2a. parte)

(continuación)

El eje de la lateralidad

La coordenada de la lateralidad está profundamente relacionada con la división funcional de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro humano, así como con la frontera entre la mente consciente y lo inconsciente. En numerosos idiomas, la derecha (el lado derecho) y LO derecho (lo que no está torcido) se designan con la misma palabra, o con palabras congéneres y casi idénticas. En ruso, la raíz "prav-" designa el lado derecho (napravo - hacia la derecha), pero tambien la verdad y la veracidad (on prav - él tiene razón, está en lo correcto, Pravda - La Verdad). En ingles y alemán, las respectivas palabras "right" y "Recht" agrupan similares significados.

A su vez, los romanos nos han dejado la palabra "siniestra" que designa lo amenazante... y lo que viene por la izquierda.

Los conceptos de izquierda y derecha están asociados a la posición del sol si miramos al norte (que a su vez encarna el polo frontal en la coordenada de la posterioridad). La derecha es el sol naciente, la luz que disipa la oscuridad e incertezas de la noche, mientras que a nuestra izquierda el sol muriente, el sol derrotado, nos abandona a los terrores de la noche. De modo que la segunda importante asociación de esta coordenada es el binomio luz - oscuridad.


Eje del Volumen-permeabilidad-apertura

Es difícil definir en una sola palabra la gama de sentidos representados en este eje. Quizás el lector pueda representarse esta coordenada mejor si destacamos que su función asociada fundamental es la RESPIRACIÓN, con las implicaciones simbólicas de intercambio, fuerza vital, y expansión que la respiración humana conlleva. De allí que se le pudiera llamar propiamente "coordenada del metabolismo pneumático" (¡nada que ver con las ruedas de los automóviles!). Esta coordenada psico-soma-lógica está relacionada con la expasión y contracción, con una noción general de volumen, del espacio (físico y metafórico) que abarcamos como individuos, pero tambien con la apertura o permeabilidad -nuestra predisposición metabólica- versus la cerrazón y el aislamiento; con las sensaciones de densidad y ligereza, que nos llevan a sentimientos "densos" que cargamos como "piedras en el alma", o bien a un ánimo "ligero". Últimamente, esta coordenada está relacionada con la flexibilidad, como condición posibilitante de las operaciones metabólicas de la misma.

En ruso, la construcción дышать вольно dyshat' vol'no significa textualmente "respirar libremente", pero el sentido en que se usa es "vivir con libertad, a sus anchas, desembarazadamente". Nótese que el adverbio empleado en el fraseologismo no es свободно svobodno, lo cual significaría simplemente "libre, libremente" en un sentido bastante literal, sino вольно vol'no, cuya raiz indoeuropea *vol lo emparenta con el español "voluntad", el inglés "will" y el alemán "der Wille". Respirar a voluntad, respirar ejecutando la propia voluntad, sería pues vivir en libertad y contento.

Para ilustrar la relevancia de la flexibilidad en esta coordenada que, un tanto barrocamente y a mi pesar, he denominado "volumen-permeabilidad-apertura", o de "metabolismo pneumático" (realmente no sé cuál de las dos es más horrible), quisiera ofrecer el siguiente ejemplo: en Argentina, e imagino que en muchos otros países de habla hispana y no hispana, la avaricia, en el lenguaje, está relacionada con el codo. Así, una persona avara, tacaña, es descrita como "codito de oro", o "duro de codo". La actitud de cerrazón corporal, de negación a la apertura y al dar, son simbolizadas o representadas en el lenguaje por el brazo doblado, cerrado, que ofrece al que pide no la mano de dar, sino el codo de negar. Podemos imaginar asimismo el brazo del tacaño, simbólica o efectivamente abrazando y defendiendo su posesión con el codo cerrado, sea esta un objeto, o su propia persona.

Similarmente, ser "mano abierta" significa, inequívocamente, ser generoso, ser dador.

Ahora, no hay nadie que haya enseñado un instrumento de cuerda, por poco que sea, y por elemental que haya sido el nivel de sus alumnos, que no se haya encontrado, en un punto u otro del proceso, con el problema de "el codo derecho que se niega a abrirse".

La tendencia primaria de casi todo pedagogo, en especial aquellos que conocen bien la teoría mecánica y anatómica de la técnica del instrumento, es la de encarar la solución de este problema en términos del análisis mecánico de los movimientos del brazo derecho.

Mi pregunta es: ¿qué tal si por un momento concedemos que el estudiante acaso esté reflejando, en sus movimiento, limitaciones propias de una aceptacion y uso acríticos del lenguaje? O mejor dicho, ¿qué tal si asumimos que su dinamismo emocional y físico ha sido trabado por un manejo poco experto del lenguaje y sus consecuencias para con el cuerpo y la mente? La aceptación de esa premisa sugeriría que, si establecemos nuevas conecciones psico-soma-lógicas (mente-cuerpo-lenguaje) podríamos acercarnos a una solución.

Mi propia experiencia me indica que gran parte de los problemas posicionales de los violinistas viene de la creencia (inconsciente) en la necesidad de defenderse del público. La resistencia emocional a entablar una relación metabólica (intecambio, ir y venir) con la energía "público" los fuerza a levantar barreras, que empiezan siendo emocionales y terminan siendo corporales. La necesidad de una afirmación estática del yo frente a lo que es percibido como una amenaza (el público, el juicio de los demás) lleva a una afirmación estática del cuerpo. Al hacer eso, el cuerpo-mente, para dejar de recibir la energía que no quiere metabolizar, tiene que, forzosamente, también dejar de dar. El cierre de las puertas del metabolismo pneumático implica que entra menos, pero también que sale menos. El precio que se paga por esa precaria seguridad es, en lo anímico y artístico, un estado de mezquindad, y en los físico y técnico, la pérdida de la flexibilidad.

Recientemente invité a un estudiante mío, que padecía este preciso problema, a realizar el siguiente experimento: con el violín colocado, pero sin el arco, le sugerí que, en primer lugar, se imaginase a sí mismo como un rey o soberano. Al trabajar esa imagen durante unos minutos, pudimos establecer una mejor sintonía en el eje vertical - ahora su "stanza" era la de quien tiene poder y está en control, alguien "bien parado", no "una hoja al viento". Luego lo invité a realizar movimientos circulares moderadamente lentos con el brazo derecho, como si fuese a tocar repetidas notas con el arco entero para abajo. La imagen a la que le propuse fue explicarle que, desde tiempos inveterados, los poderosos de este mundo han acudido a despliegues de generosidad para poner en relevancia la magnitud de su poder. Evidentemente, solo quien posee en grado de sobra es capaz de regalar y beneficiar a los demás. La idea, pues, consistía en imaginarse que el violín era, en realidad, una bolsa llena de monedas de oro, que cada vez que llevaba la mano al violín recogía un puñado de esas monedas, y que al extender el brazo, las arrojaba a sus súbditos extasiados de gratitud. Fue muy interesante ver cómo, a medida que mi estudiante "entraba" en el pequeño rol que yo, a manera de un dramaturgo, le había diseñado, sin entrar en ningún análisis anatómico, una tras otras las trabas y falsos movimientos que intentaban constreñir la apertura del codo y otras articulaciones del brazo derecho iban desapareciendo.

Nótese, adicionalmente, que el brazo derecho es también usado por ciertos estudiantes de violín como una manera de ocultar la cara, afectando de ese modo al eje de la posterioridad en tanto que eje en el que se manifiesta nuestra autoafirmación y el reclamo de autoría, respondabilidad, mérito y recompensa por nuestras acciones, incluyendo nuestras acciones como violinista.

En suma: temor, inflexibilidad, contracción del espacio personal y aumento de la "densidad" son fenómenos concurrentes en el sentido negativo de la coordenada "volumen-permeabilidad-apertura", mientras que osadía, máxima flexibilidad, expansión anímica y física (el famoso "élan") y liviandad volátil lo son del sentido opuesto.

Las coordenadas del cuerpo - mente - lenguaje y el movimiento (1a. parte)



Mi reflexión de hoy tiene que versa sobre la relación entre nuestras representaciones y funciones psíquicas, el espacio corporal, el lenguaje, y el valor simbólico que de esa relación se deriva. Y, sobre todo, y como siempre, las consecuencias prácticas que esto tiene para el ejecutante musical, en especial el violinista.

El cuerpo, la mente, el lenguaje y el movimiento - entendido éste tanto como movimiento físico así como movimiento psicológico o espiritual - actúan como una unidad a la hora de producir significados. Al referirme a la producción de significados, me refiero no solo la intelección de los significados, sino a la producción (ejecución, implementación) de actos significativos, sean estos corporales, verbales, o de otra naturaleza. Obviamente, los actos de comunicación artística están comprendidos aquí.

El lenguaje abreva de lo corporal, se puebla de alusiones a gestos y partes del cuerpo, porque esos gestos y miembros son parte integral de nuestra forma de producir significados. Entendemos y nos comunicamos con el cuerpo, a través del cuerpo, desde el cuerpo.

Nuestros movimientos corporales, a la vez, expresan, sea de modo consciente o inconsciente, esos significados y, sin saberlo, con frecuencia se remiten al lenguaje para adquirir y comunicar ese significado. En particular, los fraseologismos son los principales -aunque ni remotamente los únicos- depositarios de esa herencia cultural.

Para discutir esta entidad que es cuerpo, que es mente, y que es lenguaje, siendo más que eso, voy a llamar a este ensamble Psico-soma-logos, y a los fenómenos relacionados con el mismo, psico-soma-lógicos.

Entiendo perfectamente, a esta altura, que mis lectores sospechen que están leyendo, por milésima vez, a uno de esos intelectuales pelmazos e irritantemente vanidosos en su banalidad, y teman que esté a punto de endilgarles un megabyte de texto poblado de metáforas crípticas y obvias a la vez. ¡Cruz diablo! Me apuro a consolar a mi apenado y prevenido lector, y a decirle que estas reflexiones verborrágicas me interesan en tanto y en cuanto me ayudan a mí, y a mis alumos músicos, a superarnos en la práctica de nuestro arte, y que no les atribuyo ningún valor que, a corto o mediano plazo, no sea avalado por resultados tangibles (o audibles, en nuestro caso).


Empiezo, pues, por notar que el lenguaje y la cultura en general registran básicamente cuatro direcciones simbólicas del cuerpo, definibles por los sentidos contrarios a lo largo de las mismas: 1. alto-bajo, o verticalidad, 2. izquierda-derecha, o lateralidad, 3. delante-detrás, o posterioridad, y 4. contracción-expansión (representada en el gráfico por los puntos fantasmagóricos que rodean a la figura), o volumen-permeabilidad-apertura. Dado que estas direcciones determinan, en el sentido más literal de la palabra, una topografía del psico-soma-logos, a la vez que sirven de marco de referencia para describir los movimientos que en él tienen lugar, usaré las palabras "coordenadas" o "ejes" para referirme a ellas.

Me gustaría ilustrar brevemente cómo esas dimensiones simbólicas reciben representación y expresión en el lenguaje (conformándose, así, en coordenadas psico-soma-lógicas), con algunos simples ejemplos.


El eje de la posterioridad

Las connotaciones de "avanzar" (como sinónimo de progresar, y como sinónimo de mostrar iniciativa), de "ir al frente" y de "dar la cara" apenas si necesitan alguna elaboración. Lo mismo vale con respecto a "retroceder", y a "darle la espalda" a un problema o persona. Es claro que el sentido frontal en la dirección de la posterioridad implica no solo progreso e iniciativa, sino, puesto que es la dirección a la que damos la cara, autoafirmación. Las cosas hacia las que avanzamos son las cosas a las que le "ponemos la cara" y "sacamos el pecho", mientras que aquellas que "dejamos atrás" son aquellas con las que no queremos identificarnos o dejamos de hacerlo.

Nótese que el futuro, el "porvenir" (palabra que, años ha, la Real Academia prescribía usar como "lo porvenir") no es solo aquello que está por venir, sino aquello a lo que estamos por llegar nosotros mismos, así como el pasado es no sólo lo que pasó, sino aquello por lo que pasamos (=transitamos). En otras palabras, el eje de la posterioridad está íntimamente relacionado, en nuestro marco psico-soma-lógico, con el fluir del tiempo.

Éste es un excelente momento para mencionar que en chino, la asunción cultural parecería ser que el tiempo fluye de abajo para arriba. En inglés, las horas antes y después del mediodía se indican como "ante meridiem" y "post meridiem", am y pm respectivamente. En chino mandarín, shangwu es la mañana antes del mediodia (la parte "alta" del día), mientras que xiawu, la parte "baja" del día, es la tarde.


La coordenada de la verticalidad

La coordenada de la verticalidad, imagino, tampoco necesita de mucha dilucidación. No hay cultura en que el cielo no sea visto como la residencia de los dioses, particularmente de los dioses padres y/o masculinos, espacio de trascendentalidad, morada de las estrellas inmutables e intocables, origen y último destino de nuestra parte espiritual, mientras que la tierra es vista a su vez como origen y último destino de nuestra parte corporal, esa que con su peso bruto, a través de la gravedad, nos somete a situaciones "graves" (de la raíz indoeurpea *gru, pesado), nos sujeta al suelo. La cabeza, sede del pensamiento -la función más abstracta del psico-soma-logos- ocupa el extremo superior del cuerpo, y no pocas veces "anda por las nubes", ocupada en "elevados pensamientos", mientras que los órganos sexuales y las piernas, que nos tienen "con los pies en la tierra", ocupan la franja inferior, supuesto origen de los "bajos impulsos" de nuestra "naturaleza inferior". Distintas escuelas místicas y filosóficas a lo largo de la historia han hecho de esta dicotomía (si bien yo prefiero hablar de sentidos opuestos de una misma dirección) el centro de sus doctrinas.
Imagine... more to come :)